
在手机上保存,获得更好体验
Yeah…
Esto ya no es dolor…
Es rutina.
Es hielo que arde.
TheSadManLife…
Nací roto, crecí frío, el sol no me toca,
Corazón de roca, enterrado en coca.
Cuerpos caen como hojas, almas en brocas,
Y yo con mil demonios sentados en mi boca.
Me río sin gracia, ironía letal,
Mis lágrimas son balas que no saben fallar.
Buscando sentido en un mar de cristal,
Donde todo se rompe si lo miras mal.
No hay confianza, ni amigos, ni fe,
Solo el humo que gira cuando olvido el por qué.
Los errores se vuelven rutina, lo sé,
Pero este frío es hogar desde que dejé de creer.
Caminando en hielo, ya ni siento la fe,
Almas gritan dentro, pero nunca hablé…
El reloj no marca nada, todo es eterno,
Vivo en julio y en enero el mismo infierno.
No hay consuelo pa’l que nunca tuvo invierno,
Yo fui hielo desde el vientre materno.
Miro al techo, y veo el abismo,
Voces me llaman, quieren lo mismo.
Destruirme lento, jugar con mi ritmo,
Y yo les contesto: “Ya estoy en ese sismo.”
Pastillas que saben a adiós,
Colgado de hilos que rompí con la voz.
Dios no responde, el diablo aplaudió,
Y mi sombra me dice que ya me perdió.
No hay regreso si el alma se parte,
No hay calor que esta piel aguante.
Ya no escribo pa’ que me salven,
Solo dejo el eco…
pa’ cuando falte.
Fui mi propia lápida
Un cadáver en vida con mente de estalactite.
No quiero ayuda, ni rezo, ni chiste,
Solo ver el mundo arder desde mi alpiste.
Soy la noche polar sin luna ni estrella,
Un cuervo sobre nieve, la muerte es mi doncella.
Cruzando cementerios como cruzo botellas,
Olvidando rostros, olvidando huellas.
Si sonrío es por reflejo, no por fe,
Si respiro es porque aún no fallé.
Pero cada paso que doy en este glaciar,
Es un poema suicida que nadie va a mirar…
Caminando en hielo, ya ni siento la fe,
Almas gritan dentro, pero nunca hablé.
Día gris eterno, noche sin por qué,
No busco salida, solo ver caer.
Fumo mi dolor, lo dejo en el aire,
Cenizas que bailan, caen como el valle.
No hay final feliz, lo supe en la calle,
Frío en mi pecho, como nieve que nadie halle.
Nadie me abrazó cuando el alma gritaba,
Nadie me buscó cuando la luz se apagaba.
Pero aprendí a quedarme, incluso con miedo,
A ser mi propio ataúd…
y mi propio hielo.