Lo veo todo negro,
como tu pelo, como la noche que te encontré,
como tus ojos, como mi copa, como follarnos aún con ropa.
Y sin nadie ver, qué podrá suceder.
Te veo y no lo creo.
Como en el cielo, como si fuera yo de creer,
Como no a pocos dejaste locos, como hablarnos y no dejarnos
ni responder, y aún no lo ves.
Y cuando el suelo se cansa de agarrar, yo con menos me quedo tonto.
Y cuando hay chispas, me da por despegar; se me sueldan los huesos rotos.
Qué sencillo será volver al mar, y entre las olas volvernos locos,
como si no estuviera nadie más, como esa vez que caímos solos.
Y delincuentes de leso amanecer,
huyendo sin ropa.
Y, entre tu boca y yo, la piel
siempre nos estorba.
Y si me quieres conocer,
yo me vuelvo a esconder,
que no quiero que tú también,
igual que yo, te vuelvas loca.
Te fuiste tarde y no es mi tipo.
Y, con el viento, estoy igual de bien.
Y, si no es tarde, yo ya me complico.
Que ser idiota no es solo pa’ una vez.
Y cuando creo que estoy tranquilo,
si lo evito, da por aparecer.
Y se me vuelve a caer
la estrategia para no volverte a ver.
Y delincuentes de leso amanecer,
huyendo sin ropa.
Y, entre tu boca y yo, la piel
siempre nos estorba
Y si me quieres conocer,
yo me vuelvo a esconder,
que no quiero que tú también,
igual que yo, te vuelvas loca.