Abre la ventana y a la luz de la mañana, y que el olor del azahar entre en tu casa. Da gracias al cielo por el sol, que te ilumine el cora-zón, y a la sonrisa de tu cara. Vete a una casita junto al mar, prueba la sal y déjala que bese todas tus heridas. Cuidao que esa guitarra tiene piel, trátala bien, y aca-riciándole y el alma.
Piensa en algo alegre pa’ dormirte, no te duermas nunca triste, con rencores ni berrinches. Ten siempre en la mente y el color, de los paisajes verdes, de cielos azules y celestes.