Somos una piedra que no deja de rodar
el ultimo pasajero que no necesita hablar
ese azulejo roto, esa cinta de los Clash
aquel estribillo largo que no logras recordar
Las olas que no se rompen
la sirena que nunca ha de llegar
los gritos de los ancianos
que no se quien marchar
los vicios que no se dejan
las miradas que no son de verdad
los labios de meretrices
que no se pueden besar
Y es que ya no hay besos robados
ya no hay risas ya no hay nada de verdad
las noches no son eternas
y la vida ahora duele mas
Yo nunca digo no cuando me sueles preguntar
canciones en servilletas en la barra de algún bar
cigarros medio arrugados, ceniceros, luces de neón
monedas en el sombrero tocando en la estación
Y es que ya no hay besos robados
ya no hay risas ya no hay nada de verdad
las noches no son eternas
y la vida ahora duele mas
Ese guiño al cruzarse
la complicidad
Las manos de aquel pianista que tocaba Dancin in the dark
pasos dados en falso
los billares y la juventud
morenas de labios rojos y mi vecina con su canesú