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Mezcla rara de guapo y antihéroe
salido de algún cómic posmoderno,
los ojos hacia el cielo
y a un paso del infierno.
Tirado en un sofá de mala muerte,
bebiendo ese licor como un placebo,
se ríe de su suerte,
el último malevo.
Borracho de morfina
y oliendo a naftalina,
lo muerde el buitre lerdo del sopor,
se sueña un Prometeo
que huyó robando el fuego
de un tiempo que hace rato se extinguió.
No queda ya del viejo Caminito
ni el sol, ni la vereda con feriantes,
hoy sólo lo transitan
turistas y farsantes.
Le pueblan la nostalgia alucinada
fantasmas de un amor volatinero,
se enturbia la mirada
del último malevo.
Borracho de morfina
y oliendo a naftalina,
lo muerde el buitre lerdo del sopor,
se sueña un Prometeo
que huyó robando el fuego
de un tiempo que hace rato se extinguió.
Y el último malevo,
vencido y sin consuelo,
se duerme para nunca despertar.
Y suelta las amarras,
¡por fin se irá de farra
a unirse con la barra una vez más!