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Ana baja la escalera,
enciende la cafetera,
mira el hueco que hay en el sofá.
Ana, el piano y la maceta
que alumbra la chimenea,
hablan en silencio sobre ti.
Busca la manera de continuar,
esta vida ya no le da de masticar.
Con el alquiler en la frente,
viajes y proyectos pendientes,
dos o tres canciones en mente
y a pensar cómo seguir de frente, a pesar.
Con las ganas muy desgastadas
de apretar los dientes con rabia
porque la gente de pantalla no busca
ni su arte ni su sinceridad.
Ana, el tiempo y la pecera,
siguen buscando respuestas
mientras unas burbujas ven flotar.
Ana baila y desenreda
con los dedos su melena,
desata sus penas y a vivir.
Busca la manera de remendar
las heridas que le provoca la ansiedad.
Con el alquiler en la frente,
viajes y proyectos pendientes,
dos o tres canciones en mente
y a pensar cómo seguir de frente, a pesar.
Con las ganas muy desgastadas
de apretar los dientes con rabia
porque la gente de pantalla no busca
ni su arte ni su sinceridad,
si acaso caras lindas te dan,
pero Ana siempre quiere dar más.