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Te vi bajando de aquel tren
con el viento despeinándote,
traías música en tus ojos
y una risa que aprendí de pie.
Me contaste entre suspiros
que no creías más en el azar,
pero conmigo en la vereda
te olvidaste de dudar.
Y desde entonces tengo un mapa
que empieza en tu mirada…
Porque yo voy, kilómetros de vos,
en cada ruta, cada sol,
llevo tu nombre en mi motor, amor.
Y aunque la noche diga que no,
te encuentro en cada canción,
y si me pierdo, sé que vuelvo
kilómetros de vos.
Nos escondimos en la playa
con los bolsillos llenos de sal,
dibujamos en la arena
nuestro pacto universal.
Me juraste entre las olas
que el pasado no iba a lastimar,
y yo aprendí que algunas cosas
solo saben mejorar.
Y desde entonces tengo un mapa
que empieza en tu mirada…
Porque yo voy, kilómetros de vos,
en cada ruta, cada sol,
llevo tu nombre en mi motor, amor.
Y aunque la noche diga que no,
te encuentro en cada canción,
y si me pierdo, sé que vuelvo
kilómetros de vos.
Y si alguna vez dudás
de mi destino en tu piel,
solo escuchá cuando mi voz
te diga: “Siempre es con vos, mujer”.
Porque yo voy, kilómetros de vos,
en cada vida, en cada voz,
si hay otra vuelta, la quiero con vos, amor.
Y aunque la noche diga que no,
te encuentro en cada canción,
y si me pierdo, sé que vuelvo
kilómetros de vos…
Te vi bajando de aquel tren…
y nunca más me fui.