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Boricua Boys, prra, mira el vaso,
ese whisky tiene algo que no viene con el trago.
Acho, qué carajo, qué clase de reunión,
con casquillos en la mesa y un tipo dando explicación.
Entró un guillao presumiendo de maleante,
con un vaso de whisky y una pose desafiante.
Dentro había varios casquillos de metal,
y los mostraba como si fueran un trofeo especial.
Le pregunté por qué llevaba aquella colección,
y me respondió con cuentos de supuesta operación.
Pero nadie conocía la historia que narraba,
y cada vez que preguntábamos su versión cambiaba.
Acho, qué clase de teatro,
con el whisky y el retrato.
Mucho cuento de peligro,
pero todo suena barato.
¡Whisky con metal, qué cabrón de ritual!
¡Tienes casquillos en el vaso y te crees criminal!
¡Whisky con metal, se te fue lo original!
¡No me vendas tu película de guapo artificial!
¡Mera, deja de frontear!
¡Que vinimos a grabar!
¡Whisky con metal!
¡No te quiero escuchar más!
El dueño del estudio pidió retirar aquel vaso,
porque no quería problemas ni objetos de ese caso.
El tipo se puso serio, comenzó a protestar,
pero al final recogió sus cosas y decidió marchar.
Yo seguí con la pista y el micrófono encendido,
con el dembow retumbando y el coro repetido.
No necesito casquillos pa' soltar una tiraera,
cuando mis barras golpean se sacude la escalera.
Mucho guille de soldado,
mucho cuento reciclado.
Cuando toca demostrar,
te quedaste congelado.
¡Whisky con metal, qué cabrón de ritual!
¡Tienes casquillos en el vaso y te crees criminal!
¡Whisky con metal, se te fue lo original!
¡No me vendas tu película de guapo artificial!
¡Mera, deja de frontear!
¡Que vinimos a grabar!
¡Whisky con metal!
¡No te quiero escuchar más!
Boricua Boys, barras de verdad,
no me impresionan objetos de supuesta maldad.
Acho, qué cabrón, recoge tu actuación,
que aquí lo que se respeta es la fuerza de la canción.