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¡Boricua Boys!
¡Mera, corillo!
¡Prra, prra!
¡Desde el barrio!
En mi calle nos criamos con las tenis bien gastadas,
con las bicicletas viejas y las tardes alargadas.
Los vecinos nos cuidaban cuando no había luz en casa,
y aprendimos a compartir lo poquito que alcanzaba.
Había gente que decía que aquel barrio era peligroso,
que ninguno de nosotros llegaría a ser famoso.
Pero un pana fue enfermero, otro maestro orgulloso,
y una chamaquita abrió un taller maravilloso.
¡Acho, qué mala reputación!
¡Nos juzgan sin explicación!
Pero aquí sobran historias
de trabajo y corazón.
¡Asfalto, asfalto, de la calle señalada!
¡Donde muchos ven problemas, yo recuerdo la muchachada!
¡Asfalto, asfalto, de la gente trabajada!
¡Que no todo el que se cría por aquí termina en nada!
¡Mera, mira el vecindario!
¡Que seguimos dando el callo!
¡Asfalto, asfalto, de la calle señalada!
¡Y la historia de los nuestros todavía no está acabada!
Regresé después de años pa' visitar a la vecina,
que me daba limonada cuando iba pa' la esquina.
Me contó que sus muchachos ya estudiaban medicina,
y que el viejo de la tienda todavía abría temprano.
Organizamos una jornada pa' pintar las paredes,
con muchachos voluntarios y vecinos de otras sedes.
Al terminar nos reunimos a compartir lo que se puede,
y sonó aquel reggaetón que escuchábamos de nenes.
¡Prra!
Una calle mal juzgada,
una historia bien contada,
y la gente que demuestra
que la fama estaba errada.
¡Asfalto, asfalto, de la calle señalada!
¡Donde muchos ven problemas, yo recuerdo la muchachada!
¡Asfalto, asfalto, de la gente trabajada!
¡Que no todo el que se cría por aquí termina en nada!
¡Mera, mira el vecindario!
¡Que seguimos dando el callo!
¡Asfalto, asfalto, de la calle señalada!
¡Y la historia de los nuestros todavía no está acabada!
¡Boricua Boys!
¡Barrio, puñeta!
¡Brrra!