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Es el hombre que soñé,
tan perfecto que hasta asusta,
me cocina, me consiente
y hasta lava sin excusas.
Tiene brazos de novela,
es buen padre, buen proveedor,
pero al caer la noche…
¡ay, comienza mi terror!
Roncas pero te amo,
aunque parezca un relámpago humano.
Intento dormir y siento que
me caigo en medio del huracán.
Roncas pero te adoro,
aunque tu aliento suene como un toro.
Y yo con tapones, té y oración,
igual despierto con el corazón en erupción.
Probé con la melatonina,
hasta con yoga y meditación,
pero a las tres de la mañana
siento que explota un cañón.
Los niños duermen tranquilos,
¡pero yo ya estoy fatal!
Mi cara parece zombi
y me olvido hasta de cocinar.
Roncas pero te amo,
aunque parezca un ataque insano.
Mi insomnio ya tiene nombre y voz,
y es tu nariz en modo tambor.
Roncas pero te adoro,
aunque al dormir seas como un coro
de motos viejas, tren y tambor,
yo te elegí, ¡con todo tu motor!
Te juro que pensé
en dormir en el sillón,
pero cuando no te siento
me falta el corazón.
Así que aquí estoy,
zombi pero feliz,
incómoda, intranquila
y el amor por ti sin fin.
Roncas pero te amo,
aunque tu noche sea un altiplano
de truenos, vientos y ventilador,
yo me aferro a este gran amor.
Roncas pero te adoro,
aunque no duermo, te lo imploro:
¡Ve al doctor o a un curandero ya,
o duermo con los niños… y tú con mamá!