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Se vende el cielo en una mesa
como baratija en feria ilegal,
firmaron pactos con la tristeza
y ahora la risa paga alquiler mensual.
Hay marionetas en los balcones,
prometen oro, entregan carbón,
mientras el hambre prende motores
y la esperanza duerme en estación.
Nos quieren mudos, nos quieren quietos,
pero la historia sabe gritar,
que cuando el pueblo tiembla despierto
no hay muro que pueda aguantar.
Monedas de humo… así compran la verdad,
dos dólares la conciencia
y el futuro un carnaval.
Pero hay fuego en los barrios,
la garganta va a estallar:
no se vende lo que nace
para un mundo más real.
Firmaron cheques con aire turbio,
vendieron mares por un café,
suben los precios del sueño justo,
baja la vida… ¿quién la va a defender?
Algunos brindan con vino ajeno,
otros remiendan su dignidad,
pero en la esquina suenan los parches,
late un país que quiere despertar.
Nos quieren mudos, nos quieren quietos,
pero la historia sabe gritar,
que cuando el pueblo tiembla despierto
no hay muro que pueda aguantar.
Monedas de humo… así compran la verdad,
dos dólares la conciencia
y el futuro un carnaval.
Pero hay fuego en los barrios,
la garganta va a estallar:
no se vende lo que nace
para un mundo más real.
No hay rebaja para la memoria,
no hay oferta para la libertad,
si el poder compra vidas al peso,
hay que pesar la verdad.
Monedas de humo… no nos van a anestesiar,
dos dólares la obediencia,
pero el alma no se da.
Suenan pasos, suena el pueblo,
como un trueno en la ciudad:
no se vende lo que nace
para un mundo más real.