Denos un consejo, abuela,
para hacer un buen…
¡un buen botellón!
Para hacer un buen botellón,
escuchad con atención,
que la abuela trae receta
y no falla la ocasión.
Hay que echarle bien la fruta,
la fruta y la azúcar,
la fruta y la azúcar,
como manda la tradición.
Y dejarlo que fermente,
que no corra tanta prisa,
porque me lo ha dicho la Lute
y la Lute nunca improvisa.
El rico ponche de la Lute,
maravilla, qué explosión,
dale unas guertecicas
y directo para el vaso, campeón.
El rico ponche de la abuela,
esto sabe a bendición,
si lo pruebas una vez,
ya no quieres otra opción.
Lo dejáis pasar la noche,
no lo bebáis todo a la noche,
que lo bueno viene luego
cuando amanece el derroche.
Y lo que queda por la mañana
es cojonudo de verdad,
le das unas guertecicas,
unas guertecicas y ya está.
Hasta llenar bien el vaso,
sin perder la compostura,
que este ponche tiene ciencia,
tiene arte y tiene altura.
—Hay que usar la cacerola.
—No te preocupes, prueba,
ya verás qué maravilla,
qué ricura de la abuela.
¿Y bien?
Está buenísimo, abuela.
¡Has visto! Esto es cojonudo.
Abuela, esto está de muerte,
esto levanta hasta a un mudo.
El rico ponche de la Lute,
qué maravilla, qué explosión,
dale unas guertecicas
y directo para el vaso, campeón.
El rico ponche de la abuela,
esto sabe a bendición,
si lo pruebas una vez,
ya no quieres otra opción.
Receta para el buen botellón:
primero fruta y la azúcar,
segundo, no lo bebas todo,
que fermente la criatura.
Tercero, pasa la noche,
cuarto, guertecicas con pasión,
quinto, directo al vaso
y que cante el corazón.
Esto ha sido otro consejo
de la abuela y su sabiduría.
El rico ponche de la Lute…
¡qué maravilla de la vida!
El rico ponche de la Lute,
qué maravilla, qué explosión,
con la fruta y la azúcar
se alegra cualquier reunión.
El rico ponche de la abuela,
esto sí que es tradición,
unas guertecicas al aire
y que siga la canción.