Como ovejas entre lobos,
con la sangre del Cordero ardiendo en los ojos.
No temo a la oscuridad,
porque la luz ya venció.
Camino en sombras, el sol quema mi piel,
los falsos profetas sonríen también.
Me llaman loco, me llaman traidor,
pero mi causa no es de este mundo, es del Señor.
Venden mentiras con perfume y luz,
pero la verdad sangra en la cruz.
No temeré lo que el hombre hará,
su filo no corta la verdad.
Sabio como serpiente,
puro como el viento fiel.
Si me juzgan y me hieren,
el Espíritu hablará por mí otra vez.
¡Ovejas entre lobos!
No temeremos su voz.
El fuego del Reino nos guía
cuando el mundo grita “no”.
¡Ovejas entre lobos!
La Verdad ruge hoy.
El Cordero vence al hierro,
la luz aplasta al terror.
Predican miedo, compran tu fe,
ofrecen oro y venden la ley.
Pero mi alma no tiene precio,
mi Rey venció el desprecio.
Si me entregan ante jueces y reyes,
no temeré su poder.
El Espíritu del Padre
pondrá fuego en mi ser.
El discípulo no es más que su Maestro,
si a Él persiguieron, a mí también lo harán.
Pero su gloria no se compra ni se rinde,
el miedo muere cuando el cielo manda hablar.
¡Ovejas entre lobos!
No temeremos su voz.
El fuego del Reino nos guía
cuando el mundo grita “no”.
¡Ovejas entre lobos!
La Verdad ruge hoy.
El Cordero vence al hierro,
la luz aplasta al terror.
No hay temor en los que confían.
El que habló desde el principio
sigue hablando en nosotros.
Sigue hablando en nosotros.