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Lapicera y una aguja en mi alma
ella estaba dibujando un corazón
me miró y me dijo: Vos qué estás buscando?
y sentí el río de la plata en su voz
Buenos Aires capital hasta Madrid
escuchando a Carlos, Adriana y joaquín
Yo no conocía ni siquiera San Telmo
y ya llevaba argentina dentro de mí
Y se abrieron sus dos ojos como el cielo
y el viento se hizo tango sin querer.
Algo de beber y humo y en aquel momento dejó su acento por siempre
grabado en mi piel.
NI cortázar, ni borges, ni gardel,
ni las rosas que decoran su lamento,
que es el mío en la distancia por querer cuando aquella noche juramos volver a vernos.
Y se abrieron sus dos ojos como el cielo
y el viento se hizo tango sin querer.
Algo de beber y humo y en aquel momento dejó su acento por siempre
grabado en mi piel.