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¡Boricua Boys!
¡Prra, prra!
¡Acho, Ponce!
¡Party del sur!
Llegamos hasta Ponce con el corillo organizado,
una tarima frente al parque y el sonido preparado.
La gente ya está llegando, todo el mundo emocionado,
y el DJ prueba las pistas con el bajo calibrado.
La morena de la esquina me comienza a saludar,
me pregunta si esta noche tengo tiempo pa' bailar.
Le digo que después del show podemos conversar,
y me promete que en la pista me va a hacer sudar.
Acho, Ponce está encendío,
todo el sur está prendío.
Si la gata quiere perreo,
yo le sigo el desafío.
¡Ponce sin complejos, qué cabrón de festejo!
¡La gata baila conmigo, el corillo está contento!
¡Ponce sin complejos, puro ritmo callejero!
¡Boricua Boys desde el sur, celebrando con el pueblo!
¡Prra, que retumbe la ciudad!
¡Que se escuche hasta el mar!
¡Ponce sin complejos, qué cabrón de festejo!
¡Aquí nadie se queda quieto cuando suena el reguetón!
Cuando subimos a la tarima comenzó la ovación,
la primera pista sonó con tremenda precisión.
Yo canté frente a la gente con el pecho y la emoción,
y el público me respondió completando la canción.
Al terminar nos quedamos compartiendo en el lugar,
varios panas de la infancia se acercaron a saludar.
La morena estaba lista, me invitó para bailar,
y acabamos entre risas sin quererlo terminar.
Ponce tiene su carácter,
su alegría y su detalle.
Cuando el sur se pone alegre,
nadie se queda en la calle.
¡Ponce sin complejos, qué cabrón de festejo!
¡La gata baila conmigo, el corillo está contento!
¡Ponce sin complejos, puro ritmo callejero!
¡Boricua Boys desde el sur, celebrando con el pueblo!
¡Boricua Boys!
¡Ponce, puñeta!
¡Brrra!