Había una vez en la selva un león,
que al despertar no encontró su canción.
Abrió bien la boca y quiso rugir,
¡pero ni un"grrr" se pudo oír!
¿Dónde está mi rugido? —dijo el león,
sin su"grrr" sentía gran confusión.
Buscó en la selva con todo su afán,
y sus amigos lo ayudaron sin cesar.
El mono le dijo:"¡Salta conmigo!"
La cebra cantó:"¡Yo estoy contigo!"
El loro enseñó colores de voz,
y el león sonrió, recuperó su don.
¿Dónde está mi rugido? —dijo el león,
sin su"grrr" sentía gran confusión.
Buscó en la selva con todo su afán,
y sus amigos lo ayudaron sin cesar.
Con cada intento, más fuerte gritó,
su voz dormida poco a poco volvió.
"¡Grrrrr!" resonó por toda la selva,
y el león cantó con fuerza y entrega.
Ya encontré mi rugido, volvió a sonar,
con mis amigos lo pude lograr.
Canta la selva, retumba el tambor,
¡rugido y amistad son mi canción!
¿Dónde está mi rugido? —dijo el león,
sin su"grrr" sentía gran confusión.
Buscó en la selva con todo su afán,
y sus amigos lo ayudaron sin cesar.