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El poder no cambia, solo muestra la verdad,
como el sol que seca y revela la humedad.
Yo no soy pobre, solo voy liviano,
con lo justo pa’ caminar este mundo tirano.
A veces me equivoco, sí, lo admito sin pena,
pero digo lo que pienso aunque quemen mis venas.
Rabia me da, sí, y a veces disparo,
pero el odio no es mío, yo solo soy claro.
¡Ay, qué vida esta aventura!
La muerte le da su locura.
No creo en la justicia, pero sí en la verdad,
y en vivir liviano, con sinceridad.
Pobres no son los que poco tienen,
son los que mucho quieren y nunca están llenos.
Yo no vivo con pobreza, vivo con razón,
con lo justo pa’ volar sin ataduras ni prisión.
"Mis errores son hijos de este tiempo cruel,
pero añoro la fuerza de aquel sueño fiel..."
¡Ay, qué vida esta aventura!
La muerte le da su locura.
No creo en la justicia, pero sí en la verdad,
y en vivir liviano, con sinceridad.
El hombre entierra a sus muertos,
¿será por miedo o por sueños inciertos?