Vuelve a tu hogar
Jacob tomó a sus hijos y mujeres,
Sobre los camellos partió sin temer,
Salió de Padán-aram hacia Canaán,
Con su ganado y todo lo que alcanzó a ganar.
Raquel tomó los ídolos de su padre,
Y Jacob huyó sin avisar a nadie,
Cruzó el río con todo su afán,
Hacia la tierra de sus padres se fue a escapar.
Jacob huyó sin mirar atrás,
De Labán y su casa, dejando en paz.
Dios le había dicho:"Vuelve a tu hogar",
Y con fe partió sin dudar.
Al tercer día Labán lo supo,
Y a Jacob persiguió por siete días seguidos,
Lo alcanzó en el monte Galaad,
Pero en sueños Dios le habló con claridad.
“No hables con Jacob para mal”,
dijo el Señor, advirtiendo a Labán.
Cuando lo alcanzó, le reclamó:
“¿Por qué huiste, sin que yo supiera tu razón?”
Jacob huyó sin mirar atrás,
De Labán y su casa, dejando en paz.
Dios le había dicho:"Vuelve a tu hogar",
Y con fe partió sin dudar.
Jacob respondió: “Temí por mi vida,
Pensé que me quitarías a tus hijas queridas.
Busca en mis cosas, si algo me llevé,
pero nada encontrarás, te lo juraré".
Labán revisó, pero no halló,
Raquel escondió los ídolos que robó.
Y Jacob habló lleno de furor:
“Veinte años serví, sin fallar en tu trabajo”.
“Catorce años por tus hijas serví,
Y seis más por el ganado conseguí.
De día me consumió el calor,
De noche el frío, sin descanso
Labán escuchó y luego propuso:
Hacer un pacto en paz, sin más alboroto.
Jacob tomó una piedra y levantó un pilar,
Y con Labán un pacto hizo en ese lugar.
Jacob hizo un pacto en Galaad,
Con Labán, dejando el rencor atrás.
El Señor fue testigo entre los dos,
Que en paz caminarían según Su voz.
Comieron juntos en señal de paz,
El pacto sellaron en ese lugar.
“Este montón será testigo fiel,
no nos haremos daño, ni tú ni yo”.