
时间:2025-04-19
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Las luces se atenúan cuando ella entra al lugar,
un vestido ceñido, un perfume letal.
Los hombres la siguen con un falso control,
pero ella no es presa, es la cazadora mayor.
No es de nadie, no se entrega,
si la buscas, ella juega.
Te enreda con su mirada,
pero al final, no es atrapada.
Oye, Leona,
si quieres devorar a alguien, ven, devórame a mí.
Pues me estoy muriendo
porque tus ojos volteen hacia mí.
Su risa es un trueno en la media luz,
sus labios un fuego al rojo vivo, blues.
Nadie la doma, nadie la atrapa,
se mueve en la pista como una daga.
No es de nadie, no se entrega,
si la buscas, ella juega.
Te enreda con su mirada,
pero al final, no es atrapada.
Oye, Leona,
si quieres devorar a alguien, ven, devórame a mí.
Pues me estoy muriendo
porque tus ojos volteen hacia mí.
No tengo miedo a sus garras,
quiero sentir su instinto en mi piel.
Que me muerda, que me atrape,
si me destroza, que sea con placer.
Oye, Leona,
si quieres devorar a alguien, ven, devórame a mí.
Pues me estoy muriendo
porque tus ojos volteen hacia mí.
Las luces parpadean, su sombra se va,
queda un aroma y un deseo mortal.
Nadie la tuvo, nadie la tendrá,
pero en mi alma su marca quedará.