
时间:2025-10-20
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Bendice, alma mía, al Señor,
y mi ser a su santo Nombre;
bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas,
y sana todas tus enfermedades,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura.
¡Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios!
El Señor obra justamente,
defiende a los oprimidos.
Mostró sus caminos a Moisés,
y sus hazañas a Israel.
El Señor es compasivo y clemente,
lento a la ira, rico en amor.
No guarda rencor perpetuo,
no nos trata según nuestros pecados.
¡Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios!
Como se eleva el cielo sobre la tierra,
así prevalece su amor sobre sus fieles.
Como dista la aurora del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre se enternece con sus hijos,
así el Señor con sus fieles.
Pues él conoce nuestra hechura,
recordando que somos barro.
La vida del hombre es como la hierba,
florece como la flor del campo;
el viento la azota y ya no existe,
ni siquiera su casa lo recuerda.
Pero el amor del Señor a sus fieles
dura desde siempre hasta siempre.
Su justicia pasa de hijos a nietos,
a los que cumplen sus mandatos.
¡Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios!
El Señor asentó en el cielo su trono,
con su soberanía gobierna el universo.
Bendigan al Señor, ángeles suyos,
milicia valerosa que cumple su palabra.
Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
siervos que cumplen su voluntad.
Bendigan al Señor, todas sus obras,
en todos los lugares de su imperio.
¡Bendice, alma mía, al Señor!