La luz del bazar parpadea,
como un sueño en el Karetón,
la Lute cruza la puerta
con hambre, melopea y maldición.
Entre estantes infinitos,
entre arroz, lejía y cartón,
pregunta con voz de trueno:
“¿Tienes fruta, Mei, por favor?”
Y desde el fondo responde
el hijo de Mei sin temblar:
“¿De qué?”
Y la vieja sentencia:
“Naranja o limón…
y azúcar para el ponche.”
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
que tiemble el mostrador.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
mandarina en descomposición.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
se pudre la realidad.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
y la Lute empieza a levitar.
“Uh… pero si tienen
los huevos del corral…
los voy a comprar.”
Con los ojos como lunas,
ve una mandarina brillar,
pero el hijo de Mei avisa:
“Mandalina está roto,
no se puede llevar.”
“Ayyyyy… está rotten”,
grita mirando al más allá.
“¿Y cuánto me cobra
si está rotten de verdad?”
“Andioguá…”
dice la tendera Mei.
Y el techo se abre entero
cuando la Lute empieza a gritar:
LA FRUTA!!!!!!
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
que reviente el almacén.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
regalada por estar mal también.
“¿Cuánto me cobras
por la mandarina podrida?”
“Regalo.”
“Pues entonces quiero tres.”
Y le da la mano
al hijo de Mei con amor,
como si firmaran un tratado
entre la ruina y el rock and roll.
Y mientras nadie la mira,
se lleva algo más de allí:
“Y esto también… regalo.
Y esto también… para mí.”
Ya hemos comprado gratis,
muy bien, muy bien, muy bien.
La noche cae en el barrio
la Lute, borracha en el arcén.
“Me ha regalado la fruta
por ser una vieja de mierda”,
dice mirando a la cámara
como una vieja prostituta.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
la mandarina devoró.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
y el universo se pudrió.
Y la Lute se detiene,
mira al cielo fluorescente,
agarra la mandarina
como un planeta decadente.
“El consejo para el cutis
es que se hace así…”
Y se la frota por la cara.
“Esto se hace así…”
Y se la estampa otra vez.
Y se oyen gritos de espanto,
las paredes sudan limón,
la Lute devora mandarinas
en estado de putrefacción.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
ya no hay vuelta atrás.
LA FRUTA Y LA AZÚCAR,
la cena empieza a devorar.