Creo que estamos en las mismas,
masturbando al gatillo cada vez que piensas.
No me quieras ver más, yo yano sé no verme mal.
No sé hacer otra cosa,
envenenarme a todas horas.
En ningún recuerdo me siento en casa.
Tú eras mi hogar.
Sentirme en Atlántida, volar,
con la fuerza de mi nudo en la garganta.
Reflejos, gotas déspotas.
Al llorar, lágrimas que no encajan.
Mis veranos son otoños vestidos de lentejuela.
Autopsias de vivos, neuronas en mandala.
Sin andar descalzo en la fatalidad.
Miradas que son vísperas de guerra.
No quieres que te olvide...
Luce pantanoso, inservible.
Hay un mar en tu bosque...
Secuestros en trance, no quieres que escape.
No quieres que te olvide...
Luce pantanoso, inservible.
Hay un mar en tu bosque...
Secuestros en trance, no quieres que escape otra vez...
No necesito ver más.
Llevo tatuada las retina.
Las noches largas....
Espesas, maquiavélicas, sin pausa.
No necesito ver más.
Llevo tatuada la retina.
Las noches largas...
Espesas, maquiavélicas, sin...
Rutina insípida, estragos al despertar.
Si me mato que sea en el camino de vuelta.
Autoestima estancada,
tsunamis llenando vasos de agua.
No me importa si me juzgan,
conmigo al contrario, me sobreestiman.
Letras con carácter, Simon de Beavouir,
dotado de paciencia,"El hombre y el mar".
Sirenas desfilan por bares,
estrellas perdidas por constelaciones.
Te avisan, traidores, rencores, Makara devora tus mares.