Nacidos en la Capital Federal, entre el tango y el cemento, Luisina y Juan han abierto otro camino, como una necesidad de buscar el sendero del silencio y la sinceridad. Surge en su música la inquietud de aprender a decir para poder así, alumbrar. Quizás alumbrando se encienda algún pensamiento, alguna idea, algún alma dormida.